
Marco PAS
Aproximación al Marco PAS
¿Es posible comprender el sufrimiento humano sin reducirlo a una simple enfermedad? ¿Cómo podemos abordar las experiencias subjetivas de las personas más allá del diagnóstico médico? Con estas preguntas, pretendo transitar hacia un paradigma amplio que permita entender las experiencias subjetivas y las conductas humanas fuera del sistema conceptual basado en el modelo de "enfermedad". Bajo este prisma, no se pretende negar la biología, sino aceptar la complejidad de lo existencial.
En el ámbito del trabajo social clínico, este cambio de paradigma resulta fundamental para abordar las problemáticas humanas de una manera más holística y respetuosa con la singularidad de cada individuo. El modelo de enfermedad, a pesar de ser útil en muchos contextos médicos, no siempre captura la riqueza de las vivencias de las personas. Por ello, surge la necesidad de modelos alternativos que ofrezcan una visión más profunda y multidimensional del ser humano, un enfoque que considere tanto las dimensiones biológicas como emocionales, sociales y espirituales.
El Marco PAS (Poder, Amenaza y Significado) es una herramienta valiosa para este cambio de paradigma. En lugar de reducir a las personas a simples diagnósticos o etiquetas, el Marco PAS propone entender las conductas y las experiencias emocionales como respuestas complejas a las diversas amenazas que se enfrentan en la vida cotidiana. Este enfoque permite a los profesionales del trabajo social clínico ofrecer intervenciones más ajustadas y respetuosas con las vivencias de cada individuo.
El Poder: El Comienzo de Toda Situación
El primer pilar del Marco PAS es el Poder. En cualquier situación, incluso en aquellas que parecen estar en calma, siempre existe un juego de poder. Este poder puede ser evidente o sutil, y puede ser utilizado para influir o controlar a otros. El poder puede facilitar o inhibir la acción de una persona y, a menudo, se expresa en dinámicas sociales, familiares o institucionales. Comprender cómo el poder opera en la vida de una persona es crucial para entender su respuesta emocional y sus necesidades.
La Amenaza: El Origen del Malestar Emocional
El segundo pilar es la Amenaza. Esta surge cuando el uso del poder compromete una necesidad existencial vital para la persona. La amenaza no es solo un evento externo, sino una experiencia emocional que tiene sus raíces en el cuerpo, reflejada en sensaciones de angustia, ansiedad o incluso dolor físico. Reconocer la amenaza es clave en el trabajo social clínico, pues permite identificar qué necesidades fundamentales no están siendo satisfechas. Estas necesidades pueden estar relacionadas con la seguridad, la pertenencia, la autoestima o el control sobre la propia vida.
Cuando una persona experimenta una amenaza, se enfrenta a una disonancia entre sus necesidades y la respuesta del entorno, lo que genera un malestar emocional profundo. La amenaza no solo afecta el bienestar emocional de la persona, sino que también influye en su comportamiento y en la manera en que interactúa con los demás.
El Significado: Interpretación y Expresión de la Experiencia
El tercer pilar, Significado, se refiere a cómo la persona interpreta y da sentido a sus emociones y vivencias. El cuerpo es el principal receptor y la primera fuente de las experiencias emocionales, pero también es el vehículo a través del cual esas experiencias se simbolizan y se convierten en significado. Las emociones juegan un papel fundamental en este proceso: nos indican las respuestas emocionales a las amenazas y nos muestran las necesidades insatisfechas que estamos tratando de proteger o cumplir.
El significado no siempre es fácil de expresar verbalmente, especialmente cuando se trata de experiencias dolorosas o traumáticas. Sin embargo, en un contexto terapéutico adecuado, en el que se fomente la escucha empática y la sintonización emocional, este significado puede ser revisado y simbolizado. La validación de la experiencia permite a la persona comprender y procesar mejor sus emociones, creando espacio para una integración narrativa que ayuda a reconfigurar las respuestas emocionales y comportamentales.
Respuestas a la Amenaza: Estrategias de Protección
Como seres humanos, nuestra respuesta a la amenaza es inevitable. Incluso cuando no reaccionamos de manera consciente, el cuerpo y la mente tienden a desarrollar respuestas automáticas para proteger nuestra integridad psicológica y física. Estas respuestas pueden ser diversas y van desde comportamientos adaptativos hasta reacciones más desajustadas que, a pesar de su intención protectora, pueden traer consigo nuevos desafíos.
Las respuestas a la amenaza se manifiestan a través de una amplia gama de emociones, conductas y pensamientos, que van desde las respuestas voluntarias hasta las involuntarias. Las reacciones más extremas, como la congelación o la agresión, pueden ser intentos de evitar el sufrimiento emocional asociado con la amenaza. Sin embargo, estas respuestas son, en su mayoría, formas de adaptación a las circunstancias, aunque en ocasiones pueden ser interpretadas erróneamente como "síntomas" de trastornos psicológicos.

